Warhammer 40,000

¡Victoria del Chaos en Drenthal!

Drenthal ha sido reclamado en nombre de los Poderes Ruinosos. Sus océanos se han vuelto rojos debido a la sangre de los miles de cuerpos despedazados que flotan en ellos, sobrevolados por monstruosidades daemónicas que aúllan en el cielo.

Fragmentos humeantes se extendieron sobre los interminables océanos de Drenthal como una lluvia de meteoritos a medida que los ejércitos de la Humanidad trataban de arrasar a las legiones del Chaos en la superficie del planeta. Las plataformas flotantes entraron en ignición debido al fuego daemónico y fueron castigadas sin descanso por la artillería traidora. Las más virulentas plagas de la Death Guard se extendieron a gran velocidad entre el resto de los civiles. El Alto Mando Imperial se percató enseguida de algo terrible: Drenthal no podía ser salvado. Lo único que podía hacerse en su lugar era negárselo al Chaos. Al sobrecargar la poderosa perforadora de fusión de la Estación Terebral Sigma, los imperiales desencadenarían una catástrofe tectónica contra el odiado enemigo.

Los brutales combates fueron cobrando intensidad en las atestadas calles de las ciudades colmena flotantes, librados a través de oleadas de agua estancada y sangre derramada, de pilas de cadáveres hinchados y grandes manchas de prometio. La sensación de confusión y masacre descontroladas se veía exacerbada por las acciones de un culto secreto de traidores adoradores de xenos que había pasado mucho tiempo en estado durmiente entre las piscifactorías y las refinerías de prometio de Drenthal. Forzados a revelarse debido a la guerra desatada a su alrededor, estos asesinos mutantes surgieron de repente por las escotillas de acceso del alcantarillado y los túneles de servicio y cayeron sobre los intrusos, golpeando con una fuerza rápida y letal antes de volver a sus escondrijos secretos con las armas y municiones robadas. Se extendieron rumores acerca de horrores aún más terribles que aparecían desde oscuros agujeros para atrapar a soldados desprevenidos, llevándoselos a sus madrigueras subterráneas entre gritos espantosos.

También se declararon batallas en los esparcidos archipiélagos de Drenthal. Las motos y Land Speeders rugían esquivando traicioneras dunas de coral, haciendo reverberar el aire con el cántico incesable de sus bólteres montados en pivotes. La batalla en el aire estaba resultando igualmente letal. Todo el poder de la Aeronautica Imperialis se desató contra los invasores del Chaos, con grandes alas de Stormravens y Valkyries enfrentándose a ingenios daemónicos en una tormenta de ráfagas de disparos y explosiones.

En la Estación Terebral Sigma, las fuerzas del Chaos lanzaron asaltos furiosos contra los ocupantes imperiales, mientras los Enginseers intentaban en vano poner en práctica los rituales-máquina necesarios para sabotear la perforadora de fusión, entonando plegarias desesperadas al Omnissiah al tiempo que trabajaban. Sin embargo, era demasiado tarde incluso para eso. Una cábala de hechiceros del Chaos canalizó el aura de salvajismo y masacre que se extendía por todo Drenthal y logró abrir una brecha en la realidad, por la que empezaron a manar Daemons hacia la cámara de la perforadora. Los Enginseers fueron exterminados en un auténtico baño de sangre, y con ello se impidió la destrucción de Drenthal. El mundo oceánico serviría como puerto franco desde el que lanzar un asalto sostenido sobre Ultramar.